domingo, 17 de enero de 2010

¿Donde puedo encontrar un Kiosko?


La pregunta, «disculpe, ¿dónde puedo encontrar un quiosco?» se ha convertido últimamente en una cuestión muy recurrente en las calles de cualquier localidad o provincia española. De hecho, en El Ejido los puntos de venta quiosquera han quedado reducidos en los últimos años a sólo dos, el que está ubicado en la Plaza Cervantes y el que se encuentra en el Pabellón de Deportes.
Y es que ni se venden los mismos periódicos que antes ni la crisis está por la labor de ayudar a un sector, del que quienes lo conocen no auguran nada bueno. Ana lleva más de 20 años llevando el quiosco de la Plaza Cervantes de El Ejido. Para ella, «los quioscos están destinados a desaparecer porque no se trata de un negocio que realmente te salga rentable».
Aunque este quiosco permanece abierto de lunes a domingo y prácticamente durante todo el año, «es imposible sacar beneficio porque si de una bolsa de pipas me llevo cinco céntimos y de las gominolas por ejemplo me llevo dos o tres, imagina todas las bolsas de pipa y gominolas que tengo que vender en todo un día para ganarme cinco euros», explica Ana.
Esta comerciante ejidense asegura que desde hace un par de años «con el quiosco sólo no sobrevives». Desde que tuvo que dejar de vender prensa afirma que tan sólo obtiene en sus ventas un 15% de beneficio por lo que «ahora me planteo ponerla otra vez».
La quiosquera reconoce que precisamente el invierno no es la mejor época de ventas en este sector. «Con el frío, el mal tiempo y los días más cortos, los padres no van tanto al parque con sus hijos», aclara Ana. Tal y como describe esta ejidense, «un día normal a lo mejor sólo pasan de 8 a10 personas a comprar algo». Para mayor inri, la comerciante señala que ni los padres gastan tanto dinero ya en chucherías para sus hijos, ni las propinas siguen siendo las mismas que las de años atrás. «Lo normal es que se dejen sólo 50 céntimos en chucherías y quien da el euro se espera a que le des la vuelta, ya no te dejan los 20 céntimos de propina por ejemplo cuando se gastan 80 céntimos en golosinas», puntualiza.
En cualquier tienda o comercio del centro del municipio se puede comprar golosinas. Supermercados, comercios especializados, bares y cafeterías tienen a la venta un amplio abanico de las variedades más dulces. Sin embargo, para la quiosquera de la Plaza Cervantes, «el problema fundamental tampoco está en la competencia sino en el margen de volumen de ganancia». Como concreta, «las chucherías, para sacar dinero con ellas, tienes que venderlas al peso y por eso les va mejor a los pequeños locales que se dedican a este tipo de venta».
De esta forma, para Ana el secreto está en «ofrecer una amplia variedad de productos porque si no, no se puede sobrevivir».
El otro quiosco en funcionamiento en el núcleo de El Ejido se encuentra ubicado en el interior del Pabellón de Deportes Municipal. Clemencia Escobar lleva 15 años viendo pasar a muchos ejidenses por su mostrador, y desde su quiosco ha notado cómo las ventas han ido disminuyendo de forma abismal. «Las ventas han caído hasta en un 95% en apenas dos años, es impresionante», enfatiza.
Además, las mañanas se presentan demasiado tranquilas para esta comerciante ejidense por lo que tan sólo abre a diario por las tardes y los fines de semana. «Los fines de semana si que atendemos a más gente, pero el resto de días todo está muy tranquilo», expresa Clemencia.
En la misma línea que su compañera quiosquera de la Plaza Cervantes, para Escobar «cinco céntimos no dan ningún tipo de ganancia, y antes al menos vendíamos más chucherías pero es que ahora...», no concluye su frase. Respecto a la crisis, para la quiosquera del Pabellón de Deportes, «aunque parezca que tampoco cuestan tanto dinero sí que la hay. Yo he escuchado a muchas madres decirles a sus hijos que en vez de dos euros, por ejemplo, tan sólo se pueden gastar uno».
Pero esta comerciante ejidense se encuentra otro obstáculo en su intento por aumentar las ventas, la prensa. «Aquí no me puedo plantear esa opción porque me encuentro en el interior del pabellón y ésta no es una zona de paso donde la gente pueda acercarse a comprar el periódico», recuerda. Mientras pronuncia su testimonio un vecino se acerca y dice de forma rotunda, «si aquí no viene nadie, si ahora hay cuatro mayores y nosotros en todo el pabellón».
Cecilia Ayala es otra vecina de El Ejido y en su caso el hecho de que queden tan pocos quioscos 'vivos' en el municipio le produce un poco de tristeza. «Ya quedan muy poquitos y a mí siempre me ha gustado pasar por ellos para comprarle las chucherías a mis hijos, no sé pero tienen su encanto», confiesa.
No obstante, según observa la quiosquera del pabellón ejidense, «tampoco creo que vayan a desaparecer, al menos no de momento, porque siempre que hay niños y un parque debe haber un quiosco». Pero la caída en las ventas de este negocio de toda la vida ha aumentado aún más si cabe desde la aparición de internet o comercios de golosinas especializados.
La prohibición de suministrar tabaco en estos puntos era hasta hace apenas un mes otra de las causas de la tremenda bajada que han sufrido en sus ventas. Sin embargo, desde diciembre del pasado año los quioscos pueden volver a vender tabaco sin necesidad de hacerlo a través de máquinas expendedoras, aunque muchos de ellos aún se sorprendan. «La verdad es que no sabía nada, lo miraré y me enteraré porque esa es otra posibilidad más», aventura la quiosquera de la Plaza Cervantes.
Así, los comerciantes tienen ahora una nueva posibilidad de revitalizar sus ventas de modo que se evite esa caída en picado para la que parece, al menos, que muchos de ellos están predestinados.
Comercios de todo tipo, el ruido y las prisas inundan la vida diaria de un municipio que ha crecido tanto en tan poco tiempo y que ya dibuja su propio modelo de ciudad. Pero la imagen del quiosquero de toda la vida, esa que los más mayores del lugar aún recuerdan, se evoca en la memoria de grandes y pequeños porque en el fondo todos se niegan a olvidar el contacto cercano y familiar de tan entrañable figura. Quizás dentro de diez o veinte años los quioscos hayan desaparecido, o quizás no. Lo que sí que parece estar claro es que mientras alguien los recuerde, la pregunta, «disculpe, ¿dónde puedo encontrar un quiosco?» se seguirá escuchando en El Ejido.

http://www.ideal.es/almeria/20100117/el-ejido/quioscos-donde-20100117.html