jueves, 9 de abril de 2009

La circulación de periódicos en EE UU continúa descendiendo

La prensa escrita pierde lectores en favor de la información en las páginas web.
Uno de estos días The Washington Post apareció en la puerta de casa con una circular firmada por M., el comercial del diario en mi barrio. En la circular M. alertaba de que ha habido un aumento fuera de lo común de Washington Post robados en la zona y pedía ayuda. La persona encargada de repartir el diario, J., lleva 10 años entregada a la tarea de dejar el periódico en las puertas de los suscriptores entre las 4.30 y las 5 de la madrugada. J. es una profesional sin mácula, nos dice M. (y yo personalmente no tengo queja, nunca se me ha perdido un diario), así que requiere nuestra ayuda para encontrar al ladrón. Si vemos algo fuera de lo normal, o alguien en el proceso de coger un diario que no es suyo, debemos llamar directamente a M. a su móvil. El trabajo de J., nos alerta M., puede estar en peligro. Quién puede estar interesado en robar periódicos de madrugada. Según M., puede ser alguien que tiene "una extraña idea de lo que es un chiste" o bien alguien quiere que J. parezca culpable para quedarse con su ruta de distribución de The Washington Post en mi barrio (eso es capitalismo salvaje y lo demás son tonterías). Yo tengo otra teoría: creo que el responsable es esa vasta (y a veces basta) red que dicen que está llevando a la ruina a la prensa escrita en EEUU, los causantes de que en el 2008 los periódicos hayan despedido a 22.000 personas; los culpables de que la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times se haya declarado en bancarrota, de que The New York Times haya hipotecado su edificio, de que la Detroit Free Press haya reducido su edición impresa y The Christian Science Monitor sea solo on line. El culpable de los robos no es otro que esa malvada red llamada Internet. A quién si no le interesa que en mi barrio dejemos de leer el periódico impreso. En mi barrio no hay quioscos (de hecho, en EEUU sólo he visto quioscos en Nueva York, y tampoco muchos), y los periódicos se venden o bien en la calle en máquinas expendedoras o bien en lugares tan dispares como gasolineras, farmacias,supermercados o cafeterías. La suscripción es una fuente de negocio básica para los periódicos. Y es normal que así sea: dependiendo de en qué lugar de suburbio se viva, la gasolinera u otro lugar similar más cercano en el que comprar el diario puede estar a cinco o diez minutos en coche. Por eso las quejas de suscriptores cuyos periódicos no llegan se toman tan en serio por comerciales como M. Por eso en mi barrio el empleo de J. está en peligro. Si veo a alguien sospechoso informaré a M. Es verdad que igual podría leer el Post en el ordenador, y me ahorraría la suscripción y este sinvivir de que alguien me robe el diario. El café del desayuno sabría igual, y el placer sería el mismo; las noticias, también, y además podría añadir comentarios, abrir hipervínculos, participar en blogs, ver vídeos, reenviar a los amigos las columnas que me han gustado y comparar cómo diferentes diarios tratan la misma noticia. Pero, quién quiere hacer eso cuando se puede manchar los dedos de tinta y salvar a J. de perder su trabajo, amenazado por Internet, el moderno Doctor. No de los medios impresos.

http://www.xornal.com/artigo/2009/04/08/sociedad/comunicacion/circulacion-periodicos-ee-uu-continua-descendiendo/2009040819481661538.html